Una vez pasó ese primer momento en que lloré de felicidad, porque por fin existías, empezó a pasar el tiempo. Los primeros días fueron raros, sabes que algo está empezando a pasar, pero no sabes que esperar, no sabes que debes hacer, o que tienes que dejar de hacer. No sabes si es conveniente contarle a alguien, o si es mejor esperar.
Aún así en esos momentos de incertidumbre, mis amigas me ayudaron, por eso es importante que siempre tengas amigas que estén a tu lado para apoyarte en todo.
Pasaron las primeras semanas, y poco a poco mi nueva realidad, nuestra nueva realidad, iba siendo parte de la rutina, empecé a leer mucho acerca del embarazo, y a oír consejos de esas amigas que ya habían vivido la experiencia. Y llegó el día en que tenía que ir a hacerme la primera ecografía. Tenía miedo, no sabía como se veía una nueva vida creciendo dentro de uno.
La ecografía pasó, realmente no se veía mucho, solamente un par de bolsitas que indicaban que podría llegar a ser un embarazo de dos bebés. Pero aún no había latido de corazón, así que tenía que esperar un poco más.
La idea de que no fuera un bebé, sino 2, hizo que todo lo que ya había empezado a formar parte de la normalidad, se rompiera, todo lo que tenía en mente volvió a girar, y empecé a plantearme muchísimos aspectos de mi vida, si debería seguir viviendo aquí, si sería capaz de ser una buena madre con 2 bebés estando sola, si conseguiría dedicarle el tiempo necesario a cada uno de esos bebés, si con mi trabajo y mi sueldo podría darles un buen futuro, si tendríamos que vivir en otra casa. Mil pensamientos encontrados, pero cada pensamiento se solucionaba con facilidad, porque mi vida ya no era mía, era de esas dos bolsitas que tenía en la panza.
En la segunda ecografía fue la primera vez que oí tu corazón, y fue la segunda vez que lloré de felicidad. no tenías ni 2 meses de estar dentro de mí, y ya te latía el corazón con mucha fuerza. Y maravillosamente había otro corazoncito que latía a tu lado, pero éste corazón era mas débil, y el médico me dijo que lo más probable era que no saliera adelante. Pero en lugar de entristecerme, esa noticia me dio fuerzas, lo primero que pensé fue que quería a esos dos corazones a mi lado. No importaba si iba a poder ser buena madre o no, si tenía que irme a vivir a otro sitio, mi vida giraba en torno a esos latidos divinos.
En estos momentos ya le había contado a mi amigo Germán que estabas aquí, y él se convirtió en un apoyo inigualable durante todo este tiempo. El fue la primera persona diferente al médico y a mi que te vió en una ecografía, y sabes que pasó?, que también lloró de felicidad, cuando oyó tu corazón, y me ha dicho que no se le olvida ese sonido lleno de vida, y cuando te vió, pasó lo inevitable: se enamoró de ti inmediatamente.
Así, ya me mostraste que eres una mujer encantadora, porque desde antes de nacer ya estabas enamorando a todo el que se te acercaba.
Mamá.